Ir al contenido principal

Entradas

"Una voz más estable y con fuerza": exigen despenalización del cannabis frente a Congreso hondureño

Tegucigalpa. - En una temeraria forma de protesta, artistas, activistas y ciudadanos consumidores del cannabis conmemoraron el 4/20 (celebración de la comunidad cannábica internacional que tiene lugar el 20 de abril de cada año) con un “fumón” de hierba frente al Congreso Nacional de Honduras, a cuyas autoridades exigen la despenalización del uso de la planta en el país centroamericano. La actividad fue sintónica con celebraciones realizadas en todo el mundo, y que dejaron imágenes tan icónicas como la de un joven estadounidense fumando un “porro” en Times Square, Nueva York, tras una cuenta regresiva transmitida en las pantallas de sus edificios, indicando que la ansiada fecha había llegado. Pero las realidades distan mucho entre Nueva York, capital del mundo donde la marihuana es legal, y Tegucigalpa, capital de Honduras, país azotado hasta sus cimientos por el trasiego ilegal de drogas y en donde el consumo, cultivo y comercio del cannabis está gravemente penalizado. Un acto antes...

Jorge Montenegro: voz de un siglo, legado eterno

La creatividad de un perito mercantil cambió para siempre la forma de escuchar la radio en Honduras El autor confía a la juventud la continuidad de su legado. Tegucigalpa Un bastón y dos tenis ortopédicos le ayudaron a caminar, pausado, por el escenario de la imponente concha acústica al noreste del Parque Central. 50 años de periodismo marcaban sus manos, robustas y sabias como su voz, de las más célebres del país: era Jorge Montenegro . En 1952 era un mozalbete desconocido que locutaba comerciales en "La voz popular"; ahora es un icono, y cualquier transeúnte con dos dedos de frente se pasmaba al reconocerlo. Nació el 15 de febrero de 1940 en Tegucigalpa . Fue niño del Barrio Abajo, caminante inocente de Comayagüela durante la Segunda Guerra Mundial. Quizás por eso desborda estilo. Fue adolescente de San Pedro Sula, donde hizo la secundaria. Por eso no tuvo pelos en la lengua.  Josefa Montenegro , su madre, le llenó la imaginación de historias tradicio...

A la sombra de la cordura

Los pacientes con trastornos mentales se debaten entre el dolor y la esperanza Un paciente camina descalzo por los pasillos del Hospital Psiquiátrico Mario Mendo za Tegucigalpa El Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza tiene losetas viejas por piso y una farmacia que no da abasto. Es lo que el Gobierno otorga a los pacientes que deambulan en sus predios con la salud mental desquebrajada o colgada de un hilo. Esta institución lleva el nombre de quien la visionó: Mario Amado Mendoza , pionero de la psiquiatría nacional que murió el 21 de octubre de 1971 sin ver edificado el proyecto, un lugar donde, 46 años después, casi 400 personas llegan a diario en busca de aliviar su cordura. Dentro del edificio, sentada y muda en el ruidoso pasillo de consulta externa, Irma López esperó con calma a que un doctor dijera su nombre. Su hermano murió asesinado hace 18 años; desde entonces, ella recibe atención psiquiátrica para una depresión que dilata sus palabras. A la ...

Identidad persistente

El rescate del centro histórico apuesta a cambiar la ideología de los hondureños. En el MIN destella  el arte vanguardista  de Honduras  a  través de exposiciones  de tallas cosmopolitas Tegucigalpa. Un grupo de estudiantes aguardaba bajo el sol de domingo a que el Museo para la Identidad Nacional (MIN) abriera sus puertas, pues cumplían con una tarea de su clase de Historia, impartida en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Maynor era uno de ellos. Aspecto indudable de adolescente, menos de 20. Como sus compañeros, llegó por compromiso académico, por los puntos; no le gustan la historia o los museos. “Ahorita estaría en mi casa, jugando en el celular”, dijo. Ya eran las 11:07 de la mañana, y el museo no abría. Un guardia salió, al fin, y dio las indicaciones para entrar: no mochilas, no celulares, no comida. Frente al enorme edificio blanco y melón del siglo XIX, los jóvenes se cubrían del sol con sus cuadernos. Entraron en g...